EDICIONES AVERSIVAS

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viernes, 23 de diciembre de 2011

Maderos, cerdos, asesinos. Crónicas del diciembre griego.

Este libro recoge los testimonios de varios de los protagonistas de Diciembre de 2008, un momento cargado de un profundo trasfondo social, político e histórico que se enlaza con la historia de las luchas de los últimos treinta años. El libro, cuyo título – Maderos, cerdos, asesinos – es un popular cántico en todas las movilizaciones griegas, describe lo ocurrido en la Revuelta de Diciembre en distintos puntos de Atenas y en otras ciudades helenas y la participación de los anarquistas en ella. Dicha participación se caracterizó – y se caracteriza – por la práctica de la revuelta social sin mediadores y sin ilusiones de lograr cambios dentro del sistema existente, proponiendo la autoorganización contra cualquier tipo de organización jerárquica, proponiendo la contraviolencia frente a la violencia estatal y la solidaridad contra la individualización y las divisiones artificiales creadas por el poder.
Mucha gente adoptó métodos dinámicos de lucha y procesos de autoorganización, sin representantes y sin plantear reivindicaciones. Diciembre no sólo continúa una cultura de violencia política, también siembra una nueva tradición de autoorganización y dota un importante impulso social a organizarse desde abajo. Estos procesos de autoorganización no tienen la violencia asesina de la Policía como único objetivo, sino todas las expresiones de Autoridad: desde la forma en que vivimos, trabajamos, producimos o consumimos a cuestiones de salud, de medio ambiente, a todo. Todos los aspectos de la Autoridad son frentes de batalla para la gente que se autoorganiza y lucha desde abajo, no siempre violentamente, pero siempre contra el Estado.
Edita: Klinamen. 330 páginas. PVP 10 euros.


Rebeldía, subversión y prisión política. Crimen y castigo
en la transición chilena 1990 - 2004.
Pedro Rosas.
  Edita: Septiembre Negro, 391 páginas. PVP. 6 euros.
Horas de inquietudes, derrotas parciales, amedrentamientos basados en la represión
física y psicológica, incomprensiones, pero aún así fueron capaces de doblegar cada
intento de aniquilamiento que el Poder les hacia caer. Y es de esta forma, que el
tiempo de encierro les dejó la gran satisfacción, de que pese a la cantidad de años
allí adentro, pudieron salir y decir que en ese combate desigual ellos vencieron. [...]. Motines, huelgas de hambre,
fugas, destrucción de cámaras de vigilancia y micrófonos, golpizas, secuestros, intentos de ataques armados,
explosivos, rescates a compañeros, redes, escribiendo, aportando en contracultura, replanteando conceptos, ideas y
prácticas, y por supuesto gestando nuevas vidas como homenaje eterno a los caídos, estas fueron una de las tantas
formas en que estos hombres y mujeres apalearon el olvido y el exterminio al cual el Estado chileno los sometía con
sus instituciones y fuerzas represivas.

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